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Van pasando los meses y los índices de COVID-19 van afortunadamente bajando, pero lo que parece no bajar, sino lo contrario, es la sensación de “Fatiga o cansancio emocional” acumulada en muchas personas sean trabajadoras o no.

¿Te suenan las frases? “Uff! No me puedo levantar, no sé si podré afrontar un día más”. “No me encuentro con ánimo de batallar otro día”, “Por mucho que me esfuerzo, no me cunde el día”, “Me siento totalmente desbordada con esta situación, no me siento con fuerza de superarla…” Cada persona tiene una capacidad para afrontar el estrés. Cuando se excede su capacidad, se puede ver desbordada o colapsada.

Sobrecarga de trabajo, sedentarismo, teletrabajo ( por la falta de movilidad e inactividad o estar 24 horas en conexión sin pausa) o la falta de adaptación a la nueva realidad suelen aportar consecuencias negativas a nuestra salud mental y física.

La mejor manera de prevenir la fatiga emocional pasa por conocerse mejor y aprender a gestionar de una forma más asertiva nuestras emociones.

Síntomas de fatiga emocional

El agotamiento emocional se caracteriza principalmente por la aparición de una gran fatiga a nivel físico, sensación de pesadez, debilidad, desmotivación, insomnio, palpitaciones, irritabilidad y mayor dificultad en realizar las tareas.

¿Qué te podría ayudar a afrontar la fatiga?

En primer lugar, tratar de identificar la fuente de nuestro estrés o agotamiento sin buscar culpables, tan solo asumiendo y aceptando con amabilidad nuestro estado para así no generarnos más tensión emocional.

Valorar la situación y poner límites a demandas poco razonables o que honestamente, en este momento, no podamos asumir.

Tómate un respiro. Frena un poco el ritmo frenético o el automático para poner en valor lo importante en tu vida y priorizarlo.

Céntrate en el momento presente. Esto te ayudará mucho a traer tu mente a un lugar de calma. Evitando estados de rumiación, que incrementan notablemente nuestro malestar.

Busca compañía. No te aísles. No creas que eres la única persona que se siente así. Hay muchísimas personas en este momento que necesitan apoyo porque se sienten igual que tú.

Sentirse mal es algo natural. Es parte del proceso de vida de todos. Lo que no es normal ni sería natural es creer que podemos sentirnos 365 días al año felices y motivados o al contrario.

Todo período de cambio necesita también un período de comprensión, aceptación, de duelo y de recuperación.

Así que ni te culpes, ni te juzgues sino que trata de aceptar tu situación presente y enfócate en lo que sí está en tu mano hacer y que te puede ayudar.

Otras cosas que también te ayudarían:

· Limita responsabilidades.

· Prioriza tareas y actividades.

· Busca momentos para ti.

· Crea rutinas saludables.

· Socializa.

· Alimentarte saludablemente.

· Duerme entre 7 u 8 horas.

· Mantén un ejercicio físico regular.

· Respirar conscientemente unos minutos cada día.

· Medita…

Todo llega y todo pasa.

Solicita ayuda si lo necesitas y céntrate en tu parte: Cuídate. 😉

Minerva Castillo

Coach Salud y Bienestar – Instructora de Mindfulness.