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Verificar las condiciones meteorológicas de forma frecuente e informar a los trabajadores. Se recomienda disponer de un dispositivo de medición continua de temperatura y humedad.

Para establecer la peligrosidad de cada situación se tiene que contar con un método para valoración del riesgo de cada situación. Esto se puede hacer mediante el índice WGTB o mediante métodos simplificados, como el “Índice de calor”. Estos parten de las condiciones de temperatura y humedad y determinan la peligrosidad del trabajo físico.

El Índice de Sensación Térmica por calor (Heat Index) es una medida de lo que siente el cuerpo humano por la combinación de la temperatura ambiente y la humedad relativa del aire. Ayuda a valorar la mayor dificultad que tiene el organismo para bajar la temperatura corporal mediante la evaporación de sudor sobre la piel, por efecto de la humedad ambiente.

 

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• A 27 ºC, la peligrosidad de realizar trabajo físico se sitúa en el nivel “precaución”, para el que se indica que hay riesgo de fatiga si la exposición a las condiciones ambientales es prolongada o si se realiza actividad física. Si la temperatura es de 28 ºC, el nivel de riesgo se incrementa a “precaución extrema” si la humedad se sitúa en el 85% o más. En estas situaciones hay riesgo de golpe de calor, especialmente si se realiza trabajo físico.

• Los niveles de peligrosidad indicados en la tabla del índice de calor corresponden a trabajos que se realizan bajo sombra; bajo la radiación solar, el nivel de riesgo aumenta, tal como se explica en la propia tabla.

• Los métodos de valoración del riesgo ambiental no integran el riesgo derivado de uso de ropa gruesa o múltiples capas, o de equipos de protección individual, combinados con esfuerzo físico. En esos casos se necesita una evaluación de riesgos y medidas muy severas.

 

Se aplicarán las siguientes medidas en función del grado de peligrosidad:

 

Medidas básicas que deben ponerse en marcha en el nivel “precaución”:

• Asegurar sombra y otras medidas de aislamiento térmico respecto a fuentes radiantes.

• Suministro de agua y/o bebidas isotónicas, frescas (<14ºC).

• Disponer de un sitio donde poder refrescarse durante los descansos.

• Comunicar a las personas que han de tomarse los descansos que necesiten para recuperar su temperatura normal.

• Plan de monitoreo mutuo, en busca de signos de enfermedad. Los trabajos con niveles de peligrosidad altos requieren medidas de monitorización de la salud más
específicas.
• Tener un plan de primeros auxilios y medidas de emergencia.

• Empezar cada turno con una reunión sobre la severidad de la situación y las medidas que se van a adoptar durante el mismo.

 

• Para niveles de peligrosidad más altos:

– Medidas técnicas adicionales.

– Reducir la exposición mediante la modificación de horarios de trabajo, el aumento programado de pausas, descansos y rotaciones, etc.

– Aplazar tareas que requieran EPI o trajes protectores.

– Reducir el esfuerzo físico, aplazar tareas, etc.

– Prohibir los trabajos en solitario.


Evitar la deshidratación es un objetivo prioritario. Sin embargo, no son aceptables las exposiciones que requieran un consumo de cantidades exageradas de agua, pues hay un límite a la cantidad de agua que el cuerpo puede procesar y mantenerse saludable.

 

Plan de aclimatación


Muchos casos de enfermedades por calor y de accidentes se producen durante el primer día de trabajo. Por ello es importante que el personal recientemente incorporado, o que regresa tras un periodo de baja médica, o tras unas vacaciones, trabaje a un ritmo reducido y realice descansos más frecuentes. La carga de trabajo se irá aumentando de manera gradual, hasta que la persona desarrolle tolerancia para trabajar bajo condiciones de calor. Normalmente, la aclimatación se consigue tras más de dos semanas.

 

Por lo que se deberá:

  • Limitar las tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado. Si es posible, proporcionar ayudas mecánicas para la manipulación de cargas.
  • Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.
  • Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso de los trabajadores.
  • Instalar ventiladores, equipos de climatización, persianas, estores y toldos para disminuir la temperatura en caso de locales cerrados.
  • Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea siempre que haya sitios con menor exposición que lo permitan.
  • Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo.
  • Aumentar la frecuencia de las pausas de recuperación (cada hora, por ejemplo)
  • Permitir al trabajador, en la medida de lo posible, adaptar su propio ritmo de trabajo.
  • Procurar vestir con ropas amplias, de tejido ligero y colores.
  • Evitar el trabajo individual, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores.
  • Informar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas y de primeros auxilios que hay que adoptar
  • Beber regularmente agua fresca (no fría) No se debe esperar a tener sensación de sed. Un buen hábito podría ser beber un vaso cada 20 minutos.
  • Evitar tomar alcohol ya que aumenta la deshidratación así como bebidas estimulantes, especialmente las que contengan cafeína.
  • Seguir una dieta suave procurando evitar los alimentos grasientos.
  • No abandonar el puesto de trabajo sin comunicación previa.

 

 

ACTUACION EN CASO DE GOLPE DE CALOR.

Colocar al trabajador en una zona a la sombra y en un ambiente frío, a ser posible.

Debe desvestirse al trabajador y se recomiendan duchas con agua fría (15-18ºC). No debe utilizarse agua más fría de 15ºC, ya que se produciría una disminución de la pérdida del calor, debido a una constricción de los vasos sanguíneos cutáneos.

Si el trabajador está consciente, suministrarle agua fría para beber. Si está inconsciente, colocarlo en posición recostado sobre un lateral de su cuerpo, con la cabeza ligeramente ladeada, el brazo inferior atrás, extendido, el superior flexionado hacia adelante y arriba y las piernas flexionadas, más la superior que la inferior.

Otra posibilidad es cubrir el cuerpo con toallas húmedas, cambiándolas con frecuencia y, preferiblemente, en combinación con un ventilador eléctrico o un dispositivo similar, para que la temperatura del cuerpo disminuya algo más.

Contacte con un médico y, si es posible, lleve al paciente al hospital lo más pronto posible. A menudo, una persona que sufre un golpe de calor puede precisar oxígeno, administración de suero por vía intravenosa y, algunas veces, medicación adecuada